| Ficha histórica |
Etapa fundacional: es la históricamente más oscura. En 761 se fundó, al parecer, una comunidad monástica consagrada a San Vicente levita y mártir en el lugar ya de antiguo conocido como Ouetdao. Con anterioridad a su asesinato en 768, a manos de sus primos, el rey Fruela I funda una basílica consagrada al Salvador y a los doce apóstoles, y otra consagrada a los santos Julián y Basilisa. Estos dos hechos, han sido tratados como independientes por la tradición histórica, pero han de estar necesariamente conectados, pues no parece en absoluto casual, que la fundación por parte de unos particulares de un supuesto "monasterio", coincida con una fundación de patrocinio regio que, por su importancia, sólo puede tener como destino la creación de una sede episcopal. Los intereses dinásticos de la familia de Pedro, duque de Cantabria, enfrentada a la de Pelayo, unidos a los propios anhelos de independencia de los monjes de San Vicente respecto de la sede catedralicia, fructificaron en la tradición, según la cual, el monasterio de San Vicente sería la primera fundación en el solar de la futura ciudad. |
| Etapa de Alfonso II, la "Ciuitas Episcopal": Tras
el asesinato de Fruela I, sus sucesores pierden el interés por
el naciente enclave, volviendo en principio a la antigua "capital"
de Cangas de Onís, desplazándose luego en
función de sus propios intereses raíces, primero al valle
del alto Nalón (Aurelio I), y posteriormente al enclave costero
de Pravia (Silo). A la muerte de Silo, casado a la sazón con
Adosinda, hermana de Fruela I, ésta, en unión de sus
parciales, nombran rey a Alfonso II (hijo de Fruela I y de la alavesa
Munia), y sobrino suyo. Éste, desplazado de Asturias por su
tío Mauregato, que se apodera tiránicamente del trono, se
ve imposibilitado, momentáneamente, de continuar la obra de su
padre. En 789, a la muerte de Mauregato, será Bermudo, nieto de
Pedro de Cantabria, quien ocupe el trono. Sin embargo, éste se
ve obligado a abdicar, tras una estrepitosa derrota frente a los
musulmanes a orillas del río Burbia, en 791. Con el regreso al trono de Alfonso II, éste, según demuestran los hechos, retoma el proyecto de su padre relativo a la creación de una sede episcopal en Oviedo. A tales efectos, entre los años 791 y 812, restaura la basílica del Salvador, construida por su padre, acrecentándola, y añadiéndole por el norte una segunda basílica, dedicada a Santa María, y por el sur, una iglesia martirial, consagrada a San Tirso. Estos tres edificios se organizan en iglesia catedral, con diferentes funciones litúrgicas, perteneciendo al modelo conocido como "Catedral doble", o "Grupo catedralicio", por organizarse en dos o más iglesias. Estos templos, con sus edificios de servicio para la vida comunitaria, dotados de abastecimiento de agua, y rodeados por un muro, fueron donados a la Catedral del Salvador y a su obispo Adaulfo, por Alfonso II en el año 812, estableciéndose así la primera organización urbana de Oviedo: la Civitas Espiscopal. Además, el rey construyó para sí una villa suburbana (donde residiría, con total seguridad, a partir de 812), al nordeste de Oviedo, que comprendía sus palacios, además de un monasterio y la iglesia de los santos Julián y Basilisa. |
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| Etapa de Alfonso III, la "Ciuitas Regia": tras
la muerte de Alfonso II, sin sucesión, se desata de nuevo la
guerra civíl entre los partidarios de Nepociano (perteneciente a
la familia alavesa del rey), y el hijo de Bermudo I, Ramiro, quien
finalmente triunfa, aunque sus ocho años de reinado se
caracterizan por el continuo temor a las conjuras de los familiares de
Alfonso II, y la sistemática persecución y exterminio a
que somete a éstos. Las crónicas asturianas, que elogian
las obras arquitectónicas levantadas por Ramiro I en la villa
regia construída por éste en la falda del monte Naranco
(Naurantium), silencian sin embargo cualquier actividad edilicia en
Oviedo, lo que ha llevado, a no pocos historiadores, a considerar
incluso un abandono de la ciudad. Sin embargo, su nieto Alfonso III, consta epigráfica y diplomáticamente, como realizador de importantes obras edilicias en Oviedo: una torre-fortaleza, donada a la catedral del Salvador, en la civitas episcopal, y, extramuros de la misma, al noroeste, su propio palacio, calificado como "magno", así como un fuerte castillo urbano, seguramente articulado con una nueva muralla, que englobó y amplió, sobre todo por el sur y el oeste, a la antigua ciudad episcopal. |